San Miguel Arcangel. Monumentos de Tamalameque Departamento de Cesar. Pueblos de Colombia y del mundo

Tamalameque

Ayudanos a mejorar, rellena nuestra encuesta de calidad

San Miguel Arcangel

LA IGLESIA SAN MIGUEL DE TAMALAMEQUE

De la Rosa nos describe la historia de la siguiente manera, dice que el intrépido padre Bartolomé Balzera; cuando se enojaba con aquellos regidores por que no le hacían algún gusto, hacia cargar las imágenes de la parroquia y las campanas y trasladándose a donde le parecía, levantaba altar portátil para celebrar y colgaba las campanas de un árbol y mandaba a repicar la víspera de la fiesta, preguntándose unos a otros que era aquello, y los que sabían respondían, “La ciudad de Tamalameque” que la ha mudado allí el padre Bartolomé; y se veían obligados a ir allá, por cumplir con los preceptos.

Pero la tercera versión dice que fue fundada por Lorenzo Martín, en las sabanas de Chingalé donde hasta hoy permanece desde el año 1.680 y en 1.699 llegó Don Juan de Zaracondegui, quien introdujo el comercio, la mayor parte de sus casas eran de palma, su trafico era por el río grande y se hacia en canoas. En el año de 1.708 el 9 de febrero se produjo un incendio en una cocinilla y se extendió de tal manera que devoró ochenta casas de la calle real, esto no dejo perfeccionar la construcción del templo de San Agustín, solo quedaron los paredones, de este incendio quedó la memoria de la misa cantada que se decía en aquella parroquia todos los años, en honor a Santa Apolonia que se celebraba ese día y por la tarde sacaban la procesión del soberano señor sacramentado por que fue la reliquia que se expuso para resistir el fuego.

También se dice que una vez se celebraba las fiestas de la Purísima concepción que se veneraba en esa parroquia, y como también se jugaban toros y se representaban comedias, pasaban por aquella ciudad los padres Matías Tapias y Tomas Osorio Bolaño de la compañía de Jesús y enterándose de los arreglos que se hacían; les desagradó tanto que pasaron a ofrecerle predicar entre los dos toda la octava sin limosna alguna, solo porque se siguiesen los cultos más decentes a la reina de los cielos.
Después de largas discusiones con el mayordomo de las fiestas Don Francisco, aceptó y los sacerdotes recomprometieron que en sus predicas hablarían de toros y comedias con tal de desterrar esas profanidades.

Desde el año de 1.708 en adelante, quedó la parroquia en manos de los colonizadores hasta por allá en 1.890, se conocen algunos documentos que dicen que la parroquia de San Miguel de Tamalameque, era visitada por el Vicario Noe Cañizarez quien fuera titular de la parroquia de el Banco Magdalena, esta vicaria pertenecía a la prelatura apostólica de Santa Marta, el sacerdote llegaba esporádicamente para celebrar la Santa Misa y administrar los sacramentos a las personas que los solicitaban, según estadísticas llevadas por esa parroquia el número de casados y bautizados es muy inferior, al 2% de la población, en cuanto al pago de diezmos y primicias se podían o mejor aun se pueden contar con los dedos de las manos, las personas que lo hacen, estas visitas de la vicaria por el padre Cañizarez solo duraron un periodo de cuatro años o sea hasta el año de 1.894 después quedó la parroquia a cargo de las santas misiones y los datos de los sacramentos quedaban en el Banco por ser allá el centro misional, pero muchas partidas de bautismos y otros documentos desaparecieron con el incendio que se produjo en el archivo de ese centro.

A manera de anécdota, en la época de Cañizarez, el padre tuvo relaciones de carácter románticas con una joven de esa parroquia, pero había un señor de apellido Castrillo, era un ciudadano chismoso de aquellos que se dedicaban averiguar la vida intima de las personas; hasta tal punto que el padre lo sorprendió mirando por un agujero de los tantos que tenía hechos en las paredes de su casa; para mirar, sin ser observado, azotándolo el padre con un fuete de dos ramales, de donde nació la inspiración de un verso que decía:

Domingo de Cuasimodo,
Al punto del medio día,
El padre Cañizarez,
Le pegó a José Maria.

Ya en el año de 1.912 y 1.913, llegó por aquí el padre de las Casas. Por esos años salió a relucir las costumbres y tradiciones del pueblo, aprendidas de los españoles, porque cuando llegaron los colonizadores dejaron muchas mañas y resabios que los criollos aprendieron con facilidad, como conseguir la libertad, protestar por algo que fuera en contra de sus principios y tradición de sus antepasados que se honraban como reliquias de su raza, estos conocimientos fueron adquiridos sobre la práctica y a golpes de látigos de mano del amo blanco; el padre de las Casas sin tener en cuenta estos detalles, para una fiesta patronal quiso cambiar la tradición con relación a las procesiones y queriendo marginar a un sector de la población, considerándolo como una zona residencial de brujas, cambió el recorrido de la procesión; con el firme propósito que no pasara por allí.

Por esta razón las mujeres de las calles de La Amazona, La Mochila y El Colorado; sintiéndose heridas en su amor propio, se unieron y con palos en mano gritaron arengas por las calles e intentaron golpear al sacerdote, pregonaban: ¡No queremos al padre de las Casas!, ¡Que se vaya el padre de las Casas!. El sacerdote tomo su equipaje y desde la embarcación en que emprendía la huída maldijo al pueblo diciendo: ¡El templo se convertirá en un muladar e inodoro de los burros!

En los años de 1.914 – 15 y 16, la administración de la parroquia fue más estable, su párroco fue el padre Carlos Molina, este sacerdote no era muy santo que se diga, era muy dinámico y alegre con las chicas de su parroquia; pues, multiplicó su generación dejando semilla a quien más tarde le llamaron Francisco Molina, conocido con el remoquete de Paco Molina y otras semillas que se ocultaron sin que se conocieran su verdadera identidad, hasta el punto en que un furibundo padre de familia le denunció ante las autoridades eclesiásticas y civiles por rapto.

En aquella oportunidad los sacerdotes gozaban de un fuero especial y se les daban mucha participación en la vida administrativa municipal, por eso los datos que se encuentran no son sacramentales propiamente sino de tipo administrativos, como decretos de reformas Diocesanas y nombramientos de maestros de escuelas veredales. Tanta autoridad tenían, que las autoridades civiles todo se lo consultaba a los sacerdotes, en todos los campos, material y espiritualmente, y los trabajos comunitarios los decidía el párroco. Fue tanta la influencia del padre Molina en las actividades del pueblo, que nació un proverbio popular que se manifestaba en cualquier recinto cerrado o abierto, en corrillos y en el común de la gente que decían: “¡Qué opina, padre Molina!”.

Por estos sucesos y los anteriores este pueblo quedó sin párroco por muchos años, por los años 28 y 30, la prelatura decidió enviar a un sacerdote con grandes dones espirituales como fue: el padre Efraín Fernández, que vino acompañado con los hermanos Flórez y Gómez, miembros de la compañía de Jesús. El hermano Flórez se dedicó a la ganadería y a la cocina, por las noches hacía el Santo Rosario y El hermano Gómez se dedicó a la albañilería, fue quien construyó La Casa Cural; que es donde hoy funciona La Casa de la Cultura, el padre Efraín Fernández no encontró casi nada en cuanto a Cristianismo se refiere; pues, la ausencia del párroco por tanto tiempo estaba acabando con la poca fé que había, las costumbres religiosas se estaban opacando, fue una tarea ardua, que costó muchos esfuerzos para lograr la meta; pero el padre Efraín con su vida Santa y misionera dió ejemplo para que la gente se convertiría a Dios. Los que le conocieron dan testimonios de él y lo califican como un Santo. El día de su muerte fue muy sentida por la comunidad y sus restos mortales son aun guardados a manera de reliquias en las paredes del templo, las viejitas que le conocieron al llegar los recuerdos de este Santo hombre a sus mentes, lloran de tristezas, por la desaparición de ese sacerdote que quisieron tanto y que llenó de alegría a muchos corazones por haberle hecho conocer el camino del señor.

Después que el padre Efraín muriera, llegaron los padres Agaña y Membrillera; en los años 31 al 38, también murieron en esta parroquia; por enfermedades estomacales, fueron acontecimientos que además de enlutar a la comunidad produjo controversia en la misma, lo que dió pie a pensar; que los hermanos Flórez y Gómez podían tener algo que ver con esas muertes, pues, ellos eran los encargados de la cocina; pero, después de tantas investigaciones se llegó a la conclusión, que el agua que se utilizaba, era tomada de un aljibe que había en el patio de La Casa Cural, y que esta no era acta para el consumo humano, porque tenía un alto porcentaje de contaminación, ya que sus fuentes provenían del Cementerio Municipal.

Norberto Maria Ramírez, fue nombrado párroco de Tamalameque en los años 40 al 48, con unas vacaciones en el año 45 por retiro espiritual; en ese año lo reemplazó el padre Luis E. Valdivieso. El paso de estos dos sacerdotes fue más bien pasivo, no hubo novedad alguna, no tuvieron penas ni glorias.

El padre Carlos Garabito Acosta, se posesionó el año 48 y administró hasta el 56, fundó muchas congregaciones como Las Socias del Apostolado, de la Oración, Los Caballeros de Cristo, Las Hijas de María, Cruzada Eucarística y Los Hermanos Nazarenos. Fue un sacerdote muy formal en todo el sentido de la palabra, con grandes dones espirituales, sobre todo en las homilías en tiempo de Semana Santa, visitaba los hogares llevando los sacramentos a domicilio según las circunstancias.

En la década de los cincuenta se trasladó la prelatura de Santa Marta a la ciudad de Barrancabermeja con el nombre de Vicariato Apostólico, presidida por Monseñor Bernardo Arango hasta el año 1.962 cuando se fundó la Diócesis de Ocaña dirigida por Monseñor Rafael Sarmiento Peralta.

En el año 1.956 fue nombrado párroco de Tamalameque el padre Jorge González Quintana, quien fundó un pequeño periódico parroquial que se llamó “alerta”; tenía como objetivo, llevar a los hogares una catequesis para las familias y para dar a conocer los movimientos, y progresos de la misma; tales como la construcción del Colegio San Miguel y San Luis Gonzaga, internados para señoritas dirigidos por las monjas. Por aquellos días comenzaron las invasiones de sectas protestantes que hacían intensas campañas con proyecciones de películas de la vida pasión y muerte de Cristo, eso y muchas propagandas, debilitó a los feligreses católicos en su fe y fueron fácilmente atraídos por otras sectas religiosas, y separados de la Iglesia católica. El padre Jorge González tomó medidas drásticas y se propuso rescatar a sus feligreses de las iglesias protestantes, enseñaba el catecismo y preparaba a los niños en la plaza; para que todos tomaran los sacramentos. Esta campaña no fue suficiente; pues, los evangélicos no dieron su brazo a torcer y también lucharon por no dejarse quitar a sus “Hermanos” conquistados. El padre González, también fue un incansable luchador, en separar las fiestas religiosas de las paganas sin obtener éxito.

José Eclesiástico Rojas fue el sucesor de González, en el año de 1.965, este sacerdote era de origen Cucuteño y llegó con ideas tan distintas a los anteriores que toda la comunidad quedó sorprendida por la manera de pensar y actuar del padre. Quiso cambiar algunas creencias religiosas, les dijo a algunos feligreses; “Los muertos no necesitan misas”, lo que causó gran malestar en la ciudadanía; quienes seguían aferrados a sus viejas tradiciones. También trajo un novedoso pesebre eléctrico que insertándole monedas funcionaba moviendo todas sus piezas, esto atrajo momentáneamente a mucha gente al templo; hasta que los ingeniosos muchachos descubrieron que no sólo con monedas funcionaba, sino que con puntillas también trabajaba. Fue así como llenaron el baúl del pesebre con puntillas de todo tipo y antigüedad; cuando el padre se dio cuenta del engaño, entró en cólera y desarmó el pesebre antes de tiempo; dejando al pueblo sin pesebre en la navidad de ese año. Lo anterior y algunos otros detalles, hicieron pensar a la comunidad que el padre era un comerciante y se fueron alejando sin hacer ninguna protesta; cuando el padre se dio cuenta que la parroquia no era productiva, la abandonó.

Del año de 1.965 al 1.968 esta parroquia la dirigió, el padre Luis Felipe Sánchez quien fue enviado a esta parroquia más que todo por recomendaciones medicas, ya que el clima caliente le sentaba muy bien a su estado de salud que así lo exigía, dedicaba su tiempo en cosas superfluas, tales como bautizar por varias veces a una camioneta de su propiedad, consiguiéndole nuevos padrinos en cada ceremonia para obtener generosas dadivas por el acontecimiento.

En el año de 1.968 fue enviado un sacerdote de nacionalidad española llamado Jesús Sáenz, con muchas cualidades positivas, en el trabajo comunitario, contagió a la gente con su dinamismo, fundó La Acción Comunal. Congregó a mucha gente en la parroquia con su hospitalidad y con su espíritu laborioso, reunió a muchos voluntarios para hacer trabajos comunitarios. En La Casa Cural se dramatizaba el evangelio y luego se evaluaba lo que se había aprendido. Se visitaban los hogares, en las misas se hacían ofrendas en especies y se donaba a los más necesitados, en fin fue un estilo que gustó mucho y que la gente lo recuerda aun añorando aquellos tiempos.
Ojo faltan unos años y sacerdotes
El padre Martín Alsina llegó en el año de 1.984 y al principio de su administración chocó con la comunidad tradicionalista. Sus predicas fueron casi directas a las personas, sacó a los “pecadores” del templo y con los pocos que quedaron organizó grupos de oración y con los niños a los Boy Scout que tuvo éxito durante su estadía.

De 1.986 hasta el 1.990 llegó el padre Germán Ríos, se destacó por su humildad y sencillez, por su amor al deporte y a la sana recreación. Se hizo muy amigo de los niños; con quienes jugaba fútbol o cualquier juego, sin ningún tipo de distinción o alcurnia. Gustaba montar bicicleta; lo que lo hizo acreedor al apodo de “El padre Pío V”, personaje de una novela de gran popularidad en la televisión colombiana de esa época. Se tejieron de este padre muchas anécdotas de las que cabe recordar:
En misa sabatina dijo, que al día siguiente, domingo, la misa se haría más temprano; debido a que las damas del Sagrado Corazón de Jesús debían hacer sus quehaceres temprano; pero, la realidad era que él quería verse el estreno de la película “Tarzán el Hombre Mono”. Se hizo costumbre del padre Ríos, adelantar o atrasar las misas por distintos motivos: Películas, partidos de fútbol, practicas de deportes, etc.

Xxxxxxxxxxxxxx
el tiempo recogerá sus dones y datos para la historia, pero que a través de ella hemos podido comprobar que la tradición de la gente, la imprudencia de algunos sacerdotes, la ignorancia de las cosas religiosas, el abundante paganismo, la tolerancia de la iglesia, las invasiones de sectas, el contraste en la administración de la parroquia, han creado dudas y endurecido el corazón del hombre y han hecho que se olviden de la religión católica y busquen a Dios por caminos diferentes.
Escuelas y colegios al son de tambores y trompetas de bandas de guerras y de músicos desde la calle central hasta el templo parroquial para oficiar la celebración de la Santa misa de en donde se le otorgaría la ordenación de su primer sacerdote Freddy Alberto Celano Peñaloza quien desde la fecha está al servicio de Diócesis de Ocaña. A través de esta historia hemos podido comprobar que la tradición de la gente, la imprudencia de algunos sacerdotes, la ignorancia de las cosas religiosas, el abundante paganismo, la tolerancia de la iglesia, las invasiones de sectas, el contraste en las administraciones de la parroquia, han creado dudas y endurecido el corazón del hombre y han hecho que se olviden de la religión católica y busquen a Dios por caminos diferentes.

Sin embargo el sábado 22 de Septiembre de 1.990 fue una fecha muy especial para la diócesis de Ocaña, la catedral de Santa Ana también se vistió de gala con la presencia de todos sus sacerdotes, fue Monseñor Ignacio Gómez quien presidió la ceremonia de la santa misa concelebrada por Vicarios y sacerdotes que enmarcaban las paginas de la historia con su presentación impecable y que desde el altar mayor era algo impresionante y sus naves abarrotadas con diferentes delegaciones de todas las parroquias encabezadas por diáconos, laicos, servidores de la iglesia, monjas y feligreses comprometidos en un hecho sin precedentes en el que todos renovados nuestra fe en esa cruz de cristo que fue entregada a cada delegación para conmemorar los 500 años de la evangelización que se cumplen en 1.992 en Latinoamérica y el cual recibimos con mucho amor y devoción porque somos conscientes en comprometernos con la iglesia para llevar el mensaje de cristo Jesús a todos los rincones del mundo para que los hermanos alejados y separados vuelvan a su redil de origen como lo manda el buen pastor.

Datos recopilados de: José Mirlán Peñaloza Morales.

Siglo: 16 d.C

San Miguel.

Tamalameque

Fuente: "Tamalameque, historia y Leyendas" de Diógenes Armando Pino Ávila. José Mirlán Peñaloza Morales.

Localización

Monumentos de Tamalameque, publicado por javi

Publicado el 08 abr, 2013

Recomendar |

Bookmark and Share
Fotos de San Miguel Arcangel
Galería de fotos de San Miguel Arcangel
Últimos comentarios

Para poder dejar un mensaje
debes ser usuario de Lirondo.com: Inicia sesión o regístrate gratís